17/11/16

UN PROFUNDO VIAJE DE ANDAR POR CASA


Roberto Innocenti

Como se puede observar en diversas entradas anteriores de este blog, el pasado curso se nos convirtió en un tiempo viajero por excelencia. Proyectos de viajes y recorridos por los más diversos "paisajes" tuvieron lugar en diferentes centros escolares con sus distintos grupos e iniciativas.
Pero hay uno tan hondo, que todavía anda dando coletazos en este primer trimestre del nuevo curso.


Todo comenzó en un aula de 5º de Primaria con la aparición de una vieja maletita de viaje. En su interior había un álbum ilustrado y, dentro de éste, una nota invitando al alumnado a emprender un viaje entre sus páginas. 
Le acompañaba un punto de lectura con la imagen de una flor llamada Eguzkilore. Una humilde y poderosa flor que, durante siglos, se ha venido utilizando en el País Vasco y Navarra como símbolo de protección de las casas. Esta flor seca en forma de sol, colgada en las puertas de las casas, simboliza vida y luz interior.

Y ¿cuál era el álbum ilustrado? "La Casa" con textos breves de J. Patrick Lewis junto a amplias y minuciosas ilustraciones de Roberto Innocenti (Kalandraka). 


Esta historia comienza con el hallazgo de una casa rural en ruinas en cuyo dintel se puede leer el año de su construcción: 1656. Y entre estas cifras, vemos un ornamento circular como un sol tallado en la piedra sobre la puerta de entrada. 


El hallazgo se produce en los albores de siglo XX. A partir de ahí, la casa será reconstruida y habitada por diversos moradores a lo largo de ese convulso siglo. Tanto ellos como la propia casa serán testigos de todos los grandes cambios y acontecimientos del siglo.

Con respecto a la fecha de origen (1656), el texto señala que fueron "los años de la peste". Esas cinco palabras, en el contexto en el que las encontramos, ejercieron en estos niños de 5º un insólito impulso que los catapultó a un viaje al pasado absolutamente insospechado.

¡¡¡¿La peste?!!! ¿Pero que es eso de la peste? ¿Es que olía muy mal en aquellos años? 

...Y ya no pudieron resistir la tentación de investigar sobre la dichosa "peste". 
¡Y cómo investigaron!

A través de documentación buscada en Internet y en consultas bibliográficas, descubrieron en qué condiciones se vivía entonces en Europa, qué fue la terrible epidemia de la peste, sus diferentes modalidades, el alarmante número de víctimas que se llevó por delante, cómo se transmitía la enfermedad a través de las pulgas y cómo se debatían médicos y científicos por combatirla.
Todo ello nos condujo a ver la película "El Médico"...

¡¡¡Pero ¿qué hacían aquellos brutos de la Santa Inquisición?!!! ¡¡¡Perseguían a las personas más sabias!!!
...Mmm ¿como quién?... 
Nuevas curiosidades, nuevas investigaciones. Y, tras cada investigación, exposiciones orales compartiendo con todo el grupo los nuevos descubrimientos de unos y de otros. 

Así es como unos dieron buena cuenta de la historia de Galileo, otros de Leonardo da Vinci u otros de Miguel Servet. Lo que nos condujo a una nueva película: "El nombre de la rosa".

...¡Nueva indignación! Esta vez por las cazas de brujas.
¡¡¡Pero si las llamadas brujas tenían mucho más de sabias que de malas!!!
... Esto suscitó otra curiosidad: ¿Qué relación hay entre estas brujas y las brujas de los cuentos?...
Dedicamos alguna sesión a observar detenidamente la figura de la bruja Baba Yaga, personaje relevante de los cuentos populares rusos. Una bruja tan terrorífica como sabia, tan temible como reparadora y auxiliadora. Tan ambigua que vive en una choza con patas de gallina capaz de desorientar a cualquiera.
Rima Staines


































 La sabiduría de las brujas en torno a las plantas protectoras y curativas, les condujo a recolectar y secar plantas con las que se hicieron puntos de lectura; también elaboraron perfumes con diferentes plantas y comenzaron a hacerse preguntas sobre las medicinas alternativas y las diferentes formas de curar.

Quiso el azar que conociéramos a alguien muy próximo entendido en el tema. Ni cortos ni perezosos, algunos niños se organizaron para escribirle en nombre del grupo una impecable carta a esa persona invitándola a visitarles.

Moxibustión
Test constitucional coreano


Recuerdo al paciente lector que estábamos apenas en las primeras páginas del libro. Que aquellas cinco palabras del comienzo del texto nos habían ido catapultando sin freno. De modo que si los intereses despertados iban a seguir por este derrotero, necesitaríamos años para llegar a la última página donde la casa ha devenido en el chalet con piscina propio del boom inmobiliario de fin de siglo.

Se decidió, pues, aligerar un poco la marcha siendo más selectivos. Aún así, las actividades que siguieron desplegándose impulsadas por las iniciativas e intereses de los niños, eran desbordantes e implicaban prácticamente a todas las áreas curriculares.

Ante los trabajos artesanales populares, se abordó el tema del tejido. Crearon composiciones con tejido de papel y, a continuación, cada niño y cada niña de la clase se tejió su propio gorro y bufanda personal. Complementos que todo el grupo lucía a diario con orgullo.
También se elaboró jabón, hidromiel y otros productos de factura tradicional. Se indagó en las recetas de cocina populares, llevando algunas de ellas a la práctica para dar buena cuenta de los resultados en una merienda escolar.

La ilustración de Innocenti de niños jugando en torno a la casa, planteó el tema de sus propios juegos y sus travesuras. 








Paralelamente surgió la idea de los juguetes "no comprados"; lo que provocó la invención y creación de juguetes con materiales de desecho. Con ellos instalaron una pequeña exposición. Junto a cada creación, la explicación de cómo los habían hecho y las correspondientes instrucciones de uso.





Viajando entre las ilustraciones y los textos del libro, se abordaron, además, asuntos como: la figura de los prestamistas. La época de los descubrimientos (navegación, rutas comerciales, América...). La Edad Moderna. La Revolución Industrial (con la visualización de la película "Tiempos modernos" de Chaplin)...  

"La casa escucha mientras el viento susurra recuerdos." 
Ante esta frase del libro, los niños escribieron relatos ilustrados sobre recuerdos de vivencias en sus propias casas y el entorno. Esto condujo a la idea del paso del tiempo y la relación con la historia, planteando lo que de museo tiene mi casa
Cada miembro del grupo eligió un objeto de su casa al que le otorgaba un especial valor en su historia personal. Lo llevó al aula y explicó por qué lo consideraba pieza de museo. Se aportaron desde diversos peluches y muñecos, hasta una sabanita cuyo dueño chupaba por una esquina para dormirse cuando era bebé, pasando por una colección de fósiles lentamente construida acogiendo cada ejemplar que la abuela le va regalando verano tras verano.

"La muerte de la anciana es también su final, porque una casa sin corazón es como una flor reseca."
La idea de los ancianos como corazón de una casa, desembocó, inevitablemente en debates sobre la muerte, así como en el reconocimiento y valor de la figura de los abuelos. 
Procedieron a escribir un texto a modo de carta-homenaje a sus correspondientes abuelos o abuelas -vivos o muertos-, adjuntando sus fotografías. El siguiente paso fue redactar una carta de invitación a los abuelos convocándolos para leerles en la escuela sus textos-homenaje.

El compendio global de todo este recorrido se fue estructurando en un mural expositivo. Ante él, el grupo contó el proceso de su emocionante viaje a todos los familiares que pudieron asistir. En esta imagen vemos un fragmento del mural todavía en construcción.





A pesar de la extensión y profundidad de este viaje, 
no todo lo que se ha contado cuenta 
ni todo lo que cuenta se puede contar.

26/9/16

VIAJE A LUGARES IMAGINARIOS



Tras inadagar en geografías y sus accidentes, recorrer los paisajes de los cuentos y otros libros, consultar en Internet y activar las particulares redes de la imaginación, este grupo de 2º de Primaria elaboró sus suculentas ofertas de

VIAJES A LUGARES IMAGINARIOS

Así, a la LLANURA DE LOS ESQUELETOS QUE SABEN EL ABECEDARIO, les está permitido viajar a personas de entre 5 y 12 años. Éstas solo podrán acceder al lugar volando sobre un pegaso.




























Las ofertas de viaje a lugares imaginarios incluyen bosques, colinas, montañas, bahías, islas, valles, costas, archipiélagos, cataratas, cascadas, países, desiertos, cuevas...
Y queda debidamente indicado quién y cómo se puede llegar a esos lugares o salir de ellos, lo que allí encontrará el viajero, qué podrá ver, oír, hablar, comer... Así como el coste del viaje y el equipaje adecuado a la hora de preparar la maleta.




























A la MONTAÑA DE LAS ÁGUILAS FALLERAS se llega, evidentemente, montando en un águila (aunque no se especifica si ha de ser valenciana). Sólo pueden ir personas de 6 a 18 años, ahora bien, hay descuentos para profesores.


























A LA PLAYA DE LOS PEINES se accede flotando en una nube con forma de trenza, flequillo o moño. Sólo apta para viajeros de 7 a 28 años.



























¿Se te ocurre qué nos podríamos encontrar en estos otros lugares ideados por nuestros ingeniosos viajeros?

EL BOSQUE SUBMARINO. LA ISLA DE LOS SECRETOS. LA COLINA PIENSA MUCHO. LA BAHÍA DE LOS JUGUETES DIMINUTOS. EL DESIERTO DEL LABERINTO INFINITO. LA CUEVA DE LAS ESTRELLAS. LA ISLA DE LOS PERROS. EL ARCHIPIÉLAGO DE LAS FLORES. LA LLANURA DE LOS CUENTOS. LA CASCADA DE LAS NUBES. LA MONTAÑA DE LOS 7 COLORES. LA COSTA DE LOS NÚMEROS. LA CATARATA DE LOS LIBROS...

























...EL VALLE DE LOS CABALLOS...


























...EL CASTILLO DE LOS 10 DESEOS...



























IMAGINA...

21/9/16

LA EDUCACIÓN DE PINOCCHIO, PINOXXIO Y OTROS PINOCHOS


Recientemente, la Compañía Ananda Dansa -con la que en diversas ocasiones he colaborado a lo largo de los años-, me encomendó ocuparme de la elaboración de una Guía didáctica para el profesorado a partir de su última producción: "PinoXXIo" (ver vídeo).
La obra en cuestión se convirtió en la gran triunfadora de la última edición de los Max, arrasando con la obtención de siete premios (Mejor: Espectáculo infantil-familiar. Composición musical. Coreografía. Diseño de vestuario. Bailarina principal. Bailarín principal. Elenco).

La bailarina Ana Luján como PinoXXIo






















Sumergirme en la elaboración de esa guía supuso, paralelamente, adentrarme en un inabarcable abanico de creaciones iniciado en 1880, cuando comenzaba a ver la luz el popular personaje de madera de Carlo Collodi.
Además de las cientos de traducciones y publicaciones diversas, Pinocho ha sido versionado, recreado y reinterpretado sin cesar. Y, tras tantas referencias a través de la literatura, la ilustración, el cine y otras artes, quizá la más olvidada sea la obra original.
A diferencia de lo que ciertas versiones simplificadas y edulcoradas de esta historia nos tienen acostumbrados, en el original, “la hermosa Niña de los cabellos azules” no es un hada madrina cualquiera; esa voz –que alecciona a Pinocho con discursos morales que él no es capaz de asumir-, tan pronto es la suya como la del “Grillo parlante” (que no Pepito), la de la Paloma, el Delfín, el Caracol, la Marmota, la Cabrita y, en definitiva, la de las expectativas del propio Geppetto y el espíritu moral del siglo XIX.
Tampoco es una relajada ballena la que engulle a Pinocho, sino un monstruoso tiburón asmático: “el Atila de los peces”.
La historia está tan repleta de irracionales intuiciones como de razonamientos moralistas; de bondades e inocencias como de fatalidades y crueldades. Sin embargo, la simpleza de las versiones de Pinocho ha llegado a reducir el viaje hacia la búsqueda de uno mismo a un legado de moralinas y aleccionamientos bajo la única opción de obediencia o castigo.

La grieta que, sin duda, Collodi abre en la obra con respecto a la moral de su época, es la de poner en tela de juicio la pedagogía aleccionadora que contempla al niño como un ser informe al que hay que moldear a voluntad del adulto (o esculpir, en este caso), sin atender a las experiencias e inquietudes del propio niño.
Pinocho está hecho de “una buena madera”, “madera durísima”, de un tronco que ya habla y expresa voluntades incluso antes de ser esculpido. Él es una marioneta que no tiene hilos, ni guante, ni habla con la voz de su amo, es una criatura de madera con voluntad propia que trata de ser de carne y hueso porque quiere crecer por dentro y por fuera.
Pinocho, como todo niño, es enormemente curioso; desea conocer el mundo al que acaba de llegar, pero no desde la cartilla y el pupitre, sino en el mundo; construyendo sus saberes desde el asombro y la experiencia a pesar de las múltiples adversidades que le irán asaltando.
Geppetto, por su parte, ha pretendido dar forma (formar a su gusto) a un modélico hijo que nunca ha tenido. Y se lamenta exclamando: “¡Qué desgracia de hijo! ¡Con lo que he trabajado yo para hacer un muñeco educado!”





Lo  que Carlo Collodi (vinculado a la masonería y la alquimia),  plantea en su obra remite, inevitablemente, a la clave de la vieja leyenda de El Golem o a la que, en 1818, plasmara Mary Shelley en su “Frankenstein”: la creación de un humanoide al servicio de su creador que acaba escapando a la voluntad de éste.

Collodi pone el foco en la infancia y la educación, dejando abiertas interesantes preguntas como: ¿Quién se muestra más burro, el viejo carpintero o su marioneta? ¿Quién es títere de quién, Pinocho de Geppetto o Geppetto de Pinocho? ¿Acaso es necesario que uno sea títere y otro titiritero?
Rebelión y obediencia, dos extremos que el autor confronta llevándolos al límite: el de los discursos morales adultos impermeables al alma infantil; y el del aprendizaje a través de la experiencia que obedece a los intereses del niño.
Pero… Pinocho aprende sin apenas ir a la escuela.

¡La polémica queda abierta y sigue vigente.

Ésta es la lectura de Pinocho que Ananda Dansa abraza para su "PinoXXIo" que, como su tíulo indica, aborda la obra desde una intemporalidad que permite tratar la historia y a sus personajes como contemporáneos del siglo XXI.

(*Nota sobre la gira)
  

Afortunadamente, no existen impecables niños modélicos como tampoco existen impecables educadores modélicos. Vivir invita a la duda y, desde ella, debería invitar mucho más a la escucha amorosa, el diálogo, la búsqueda de armonías y la aceptación del otro.

Decíamos que Pinocho aprende sin apenas ir a la escuela, aunque de la escuela obtenga ciertas enseñanzas. En este punto no puedo sino rememorar la interesantísima conferencia de Alberto Manguel titulada "Cómo Pinocho aprendió a leer", que tuve el privilegio de escucharle hace años y que se puede leer íntegramente en este enlace.


OTROS INOLVIDABLES PINOCHOS





De  entre las múltiples publicaciones, películas y demás creaciones (para todos los gustos) que Pinocho nos viene regalando desde hace más de un siglo, no podemos olvidar aquel otro Pinocho, el de Salvador Bartolozzi. Historietista e ilustrador madrileño de padre italiano que, como Collodi, inició sus publicaciones por entregas en semanarios.
Bartolozzi nace prácticamente a la par que el Pinocchio de Collodi y, en 1917, da vida a las andanzas de su particular Pinocho, en las que "el famoso muñeco de madera" realiza su sueño de viajar, ver mundo y correr aventuras.




Bartolozzi publica decenas de ingeniosas historias con su personaje protagonista y -esta vez sí-, "La pasión dominante de Pinocho era la lectura". Por ese motivo, el títere (en estas obras sin aspiraciones a ser un niño de verdad), se convierte en una especie de nuevo Quijote dispuesto a lanzarse a la aventura influido por los libros. Pinocho realiza viajes que remiten a Verne, Salgari... y,cómo no, al propio Collodi.



En 2004, la editorial mexicana Edaf, publicó un "Pinocho" de Bartolozzi que rescata: "Pinocho Emperador". "Pinocho en la China". "Pinocho en la Luna". Y "Pinocho en la isla desierta". Además de una sustanciosa introducción de Mª del Mar Lozano Bartolozzi, nieta del autor.



Y para poner un límite a esta entrada larga como la nariz de su protagonista, añadir que, de entre las múltiples ediciones actuales del Pinocho de Carlo Collodi, conviene también recordar la magníficamente ilustrada por otro italiano: Roberto Innocenti.

 

*Nota: En lo que resta de su gira en 2016 por España, Ananda Dansa llevará su PinoXXIo a escenarios de Toledo, Vitoria, Miranda de Ebro y Fuenlabrada (octubre). De Santurce, Pamplona, Alzira, Elda, Ponferrada y León (noviembre). Y de Gijón, Torrent, Ontinyent, Ibi, Alicante y Valencia (diciembre). 

3/9/16

SEÑALES DE VIDA. UNA BITÁCORA DE ESCUELA



Antes del verano, Mari Carmen Díez me recomendó este libro de Teresa Punta publicado en Argentina en 2013. Y, para mi deleite, me llegó recientemente un ejemplar de manos de otro amigo que viajó a Buenos Aires. Vaya para ambos mi agradecimiento.

Teresa Punta, con el bagaje de un intenso recorrido profesional, expone en ésta su ópera prima experiencias vividas en la Escuela nº4 de la ciudad de Rawson (provincia de Chubut) mientras ocupó en ella un puesto directivo (2003-2011).

El equipo docente comenzó pronto a percibir que en esa escuela pública -como en tantísimas otras-, las concepciones educativas aprendidas y estipuladas, se volvían estériles cuando se intentaba escuchar, acoger y enseñar creando desde las singularidades de cada niño, familia y situación. De modo que comenzaron a observar la escuela y sus particulares pulsos con otra mirada; una mirada esforzada en desaprender lo aprendido e institucionalizado tan anacrónicamente anclado aún en la Escuela.

Y una manera, a la hora de pensar estas situaciones, es la interrupción de lo que creemos saber sin habernos parado a reflexionar y a pensar desde nuestra propia experiencia lo que todo el mundo sabe, dice y piensa. (...) Interpelar los automatismos del saber es un gesto más de "deshechura" que de armado.

Así pues, se autoinvitaron -como equipo-, a descreer, desaprender y desautomatizar. A habitar "lo que hay" y construir desde ahí.
De este modo Teresa Punta nos narra emocionantes situaciones que emergen en la escuela y que -lejos de desahuciar o etiquetar de fracasados escolares a sus protagonistas-, son miradas, escuchadas, asumidas y contenidas entre toda la comunidad escolar.

Y nos descubre:

A Nebay, una niña de 6 años hija menor de una humilde familia de marisqueros, que trabaja lanzándose al mar (como el resto de sus hermanos) y bucea en apnea seleccionando y recogiendo moluscos. Nebay no tiene muy claro si sabe o no contar y eso le preocupa, pero arma impecablemente decenas y unidades de caracoles escribiendo los números en la arena sin conocer todavía sus nombres. 

Cómo todo un colectivo escolar se adapta a las exigencias de las mareas porque Frida, una niña gitana que vive con su madre en una isla, sólo puede asistir a la escuela cuando hay bajamar, ya que con la marea alta no se puede entrar o salir de la isla. Toda la escuela termina sabiendo y teniendo en cuenta los horarios de las mareas; hasta el punto de informar, en una invitación de cumpleaños, no del horario de la fiesta, sino del de la bajada y subida de la marea. 

Y nos sigue descubriendo Teresa a otros alumnos deambuladores que, por motivos muy diversos, no pueden estar siempre en el aula o los espacios que "les corresponde".
Y expone cómo se enfrenta y apoya toda la comunidad educativa ante el desgarro de la muerte de una alumna. O cómo se crea todo un entramado de ayudas interfamiliares en beneficio de éste o aquel niño...

Mirando desde otra perspectiva...
Y el último de estos capítulos, para mí de los más conmovedores y hermosos, es el de Miguel y su "carozo con instrucciones". 
Miguel es peruano y no habla castellano, su lengua es el aimará; pero acude a esta escuela cuando llega con su familia en la temporada de la cosecha de la cereza. Él es experto en armar germinadores con carozos (huesos) de cereza. 
En silencio, hablando con sus manos y sus ojos, captando la atención de todo el colectivo, lentamente, para que los más chiquitos también lo sigan, les enseña cómo se germina un carozo. Pero hay una alumna que está enferma y se lo está perdiendo, así que los demás deciden hacer para ella "un carozo con instrucciones".
Todo el resto de la historia es una delicia, pero el preámbulo a las instrucciones para el carozo, no tiene desperdicio:

Cuando usted come una cereza y escupe descuidadamente el carozo, no sabe lo que escupe.

Escupe pájaros y sombra, pétalos, leña, escupe una casa en el árbol y un gato que trepa veloz.

Cuando usted escupe un carozo de cereza, escupe una rama que hace sombras de terror en la ventana en una noche de lluvia.

Mejor no lo escupa, haga un árbol.

Si usted hace un germinador y logra que le crezca un árbol, va a tener para siempre alguien a quien cuidar y cada año muchas hojas para juntar en otoño y quemar.

Cuando usted queme las hojas, si quiere, puede aprender a hacer señales de humo que son como aimará: cada uno entiende lo que quiere porque nadie sabe de verdad lo que quiere decir cada cosa, salvo Miguel. Pero no podemos estar muy seguros.

(...)

La autora de Señales de vida nos cuenta situaciones concretas de esta escuela, situaciones que emergen porque están ahí, porque son y, sobre todo, porque se escuchan. 
Pero este cuaderno de bitácora no es una simple relación de "casos anecdóticos". En su narración no exenta de poesía (y con algunos capítulos encabezados por sustanciosos poemas), Teresa Punta transmite algo que va mucho más allá: el ambiente que respira y transpira esa escuela Nº 4 de Chubut. Un ambiente generado entre todos los miembros de la comunidad educativa desde un entramado de vasos "comunicantes", desde un tejido de escucha que se escucha hilo a hilo y sigue tejiendo y tejiéndose.
No se trata de una metodología reglada y prediseñada, no hay unas instrucciones estándar de uso a aplicar en cualquier contexto escolar. Cada comunidad educativa tiene sus particularidades, son ésas las que ha de dejar respirar y escuchar poniendo en tela de juicio todo lo que nos viene dado de forma predeterminada y anacrónica (que no es poco). 

Palabras finales de la autora:

Quizás haya una "escuela babel" posible, una en la que todos los idiomas puedan convivir y ninguno sea el que determine qué aprendimos. (...) 
Quizás, después, midamos entonces si sabemos las ecuaciones y los sujetos y los predicados.
Y ahora -no después-, nos parece que habiéndonos "medido" en pieles de gallina y lágrimas en los ojos primero, vamos a entendernos mejor en lo de los verbos y las cuentas.

4/6/16

AQUEL PRIMER PROYECTO CON HUIDOBRO

Vicente Huidobro












"En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Ésa es la palabra que debe descubrir el poeta" (...)

"Yo tengo derecho a ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arcoirirs, y el que quiera negarme este derecho o limitar el campo de mis visiones, debe ser considerado un simple inepto." 


A MODO DE PREVIA REFLEXIÓN 

En los últimos tiempos se viene oyendo un constante y creciente rumor en torno a innovaciones educativas de todo tipo. Por no eternizar el asunto, me referiré aquí sólo a la relativa a "proyectos". 
Se viene teorizando mucho, desde diversos enfoques, sobre el “aprendizaje por proyectos”, proponiendo normalizaciones regladas, plantillas, condiciones y metodologías a seguir a modo de manual de instrucciones.
Algo me chirría en todo esto y me da la impresión de que, en buena medida, se debe a esa especie de férreo intento de racionalización excesiva que se respira en este ambiente de aire mercantil.
Parece que cuanto se plantea en las prácticas educativas ha de justificarse previamente respondiendo al cuándo, cómo, por qué, para qué y de qué manera; medido y pesado paso a paso (o, al menos, que tenga esa apariencia formal). Se trata, pues, de un planteamiento que se centra más en la forma que en el fondo, más en la meta que en el proceso y –a mi entender-, un proyecto, como su nombre indica, se va proyectando en equipo a lo largo del camino, se construye, no viene preprogramado, atado y bien atado.
Considero que, además de necesarios razonamientos y planificaciones con sentido común, deben estar presentes: la intuición, la atenta observación y escucha, un margen para la improvisación y el azar, la flexibilidad de tempos, la imaginación, el juego y el entusiasmo.
En algún lugar escuché que “intuición” es el roce entre lo ya comprendido y lo que aún está por comprender. Quizá el problema estribe en que estamos excesivamente anclados a lo que cada cual cree ya comprendido; ese anclaje nos inmoviliza de una manera tan atroz que nos impide el acceso a lo que aún está por comprender y nos ofrece seguir aprendiendo.

"NO TODO LO QUE SE PUEDE CONTAR CUENTA
NI TODO LO QUE CUENTA SE PUEDE CONTAR"
Albert Einstein



AQUEL PROYECTO, LA INTUICIÓN Y EL AZAR

El primer proyecto al que me lancé (a solas, dadas las circunstancias) -con todas mis torpezas y no pocos placeres-, se fraguó en el curso 1986-87 y vino fundamentalmente impulsado por intuiciones.
De entre los grupos a los que entonces daba clases en un pueblo de Valencia, había un 7º de E.G.B. (ahora 1º de E.S.O.) al que impartía Lengua-Literatura y Plástica.
Quiso el azar por aquellos tiempos que cayera en mis manos un libro excepcional que me sedujo; el volumen contenía el extenso poema “Altazor o el viaje en paracaídas” seguido de “Temblor de tierra”, ambos textos del poeta chileno Vicente Huidobro.
"¿Qué lees?" -Me solían preguntar los niños en cuanto me veían con una lectura personal entre manos. Vista la curiosidad, necesité compartir algo de ello con estos alumnos. ¿Era descabellado presentar a 36 niños de 12 años a un delirante poeta ultraísta impulsor del creacionismo que fue contemporáneo e íntimo rival de Neruda? ¿Una figura que, ni por error, se citaba en los libros de texto, un autor difícil…? Así, fría y racionalmente, quizá sí. No obstante, planifiqué un proceso que fuera lentamente avanzando desde los preliminares hasta la caída en paracaídas sobre Huidobro y una selección de sus versos. Desde ahí me lancé con esa locura que hoy, casi tres décadas más tarde, nos sigue manteniendo unidas a un buen puñadito de aquellas personas.

Finalmente, de la mano de una sola palabra: “Altazor”, el proceso nos llevó a jugar con lo concreto y lo abstracto, con la norma y la transgresión, con significados y significantes, con el lenguaje literal y el figurado, el coloquial y el literario, los modismos, mil metáforas y otros recursos literarios, el humor, la poesía, la prosa, la forma, el color, el volumen…
Salvador Gil
La vida de Altazor es como un pañuelo de colores, cada color representa un día de su sueño, de la brújula del tiempo que hay en cada hombre. Es una ducha de palabras esdrújulas junto con ideas burbujeantes que te hacen recordar tiempos pasados. Así es Altazor.
                                                                                          (Carmina Rodríguez)

Collage (Betty F. Ernesto M. Maribel M.)
ALTAZOR
¡Qué solo estás en tu casa 
vestido de blanco!
(Sara Hernández)

De resultas de aquella locura se publicó un libro y se instalaron dos exposiciones: una en la Feria del Libro de Valencia y otra en el castillo del pueblo donde se ubicaba la escuela. ¿Cómo lo hicimos? No sé casi nada. Lo hicimos proyectando y proyectándonos.

Morir vivo con los ojos cerrados.
Soñar despierto como si estuvieses dormido.
Vaciar a Altazor como bolsas.
Regar figuras sin forma como árboles.
Enjaular la vida como pájaros.
Soltar la muerte como la alegría. 
(Eva Lambíes)


Altazor
Un hilo tu mente
Un reloj tus ojos
Tu boca una caricia
Y tu nariz miel de polvo
Tu tristeza es una mezcla 
De fantasma y compasión
Tu alegría una manzana
Cargada de admisión
Tus manos una selva
Tu cintura un despertar
Tu cabello 1.000 deseos
Y un montón de cosas más.
Tu bondad una paloma
Tu expresión un libro abierto
Tu vejez una mentira
Y tu belleza un gran acierto.

(Maribel Moreno)



La vida es un largo viaje/ que mana de un manantial: el tiempo./ Vamos cayendo poquito a copo,/ pasando por sueños y surtidores de colores./ Parece un largo,/ que es corto, viaje/ en paracaídas./ Pasamos por el sol/ lleno de luz y color./ Pasamos por la luna/ dormida en su cuna./ Las estrellas cantan su canción,/ y mientras el manantial pierde/ vida,/ pierde tiempo,/ caemos más deprisa:/ caemos al vacío,/caemos a la nada,/ caemos al todo,/ caemos a la mancha negra,/ caemos a la mancha blanca,/ caemos al hueco,/ caemos al fondo,/ caemos al todo/ que es a la vez nada,/  y luego ¡plof!.../ Ya no siento. 

(Amparo Sáez)

Altazor: Yo canto a los párpados de la vida.
Lloro a los sentidos de la lluvia.
A las raíces del sol.
A los poemas del mundo.
A los sueños silvestres.
Y a la mar, mi canción.

(Luis Sáez)

Después, entre nosotros fuimos atendiendo a la resolución de problemas que se nos iban planteando como la financiación de materiales para la exposición. Hicimos cuentas, vendimos papel viejo a peso, pedimos ayudas y aportaciones a concejales, familiares del alumnado y amigos (por parte de la escuela no había ninguna colaboración), fuera de horario escolar viajamos toda la tropa en tren a la ciudad las veces que hizo falta…
Trabajamos como locos y, como locos, aprendimos y disfrutamos.


Altazor: colmena de rojo tu olor,
tu mano me alivia mi amor,
tus ojos despiertan al sol,
tu labio abre la puerta del color.
(Ana Masmano)



Es propio de Altazor
salir de un resplandor.
(Andrés Furriol)









Altazor, tu amor 
sólo se combate 
con amor.
(J. David Gómez)

El libro vendría más tarde, primero fue la exposición en la ciudad, que instalamos entre todos. Salíamos en los periódicos (con la complicidad de Carlos Pérez, tan huidobriano él), nos entrevistaban, hacíamos pequeños talleres con niños y adultos visitantes…

IMPREVISTOS E IMPROVISACIONES

Un día, a una hora en que los niños ya no estaban, apareció en la exposición el Sr. Maravall, entonces Ministro de Educación; y junto a él otras personas enchaquetadas y engalanadas. Los sorprendí exclamando: ¡¡¡Pero esto!!!! ¡¡¡¿Quién ha hecho esto?!!! Y, de pronto, reconocí a una de aquellas personas: era el poeta mexicano Octavio Paz.
Ellos estaban sorprendidos, ¡yo más! Nos mirábamos atónitos. Y es que aquella empresa que nos llevábamos entre manos, me había tenido tan ocupada como para no estar al día de los acontecimientos culturales de mi entorno: se acababa de inaugurar, en el Palau de la Música, el Congreso Internacional de Intelectuales y Artistas que conmemoraba el celebrado, también en Valencia, 50 años atrás ante la Guerra Civil Española. ¿Y quién figuraba entre los asistentes en aquel congreso del 36? El poeta chileno Vicente Huidobro. ¿Y quién figuraba en éste 50 años más tarde? Vicente Huidobro, el nieto del poeta.

Una de las personas que, en aquel momento, más aspavientos de sorpresa hacía, era Cristina Grau, una arquitecta compañera de René de Costa, profesor especialista en Huidobro y responsable de las publicaciones del poeta vigentes entonces en España. Cristina exclamaba: ¡Está en Chicago, pero René tiene que ver esto!
Y sí, a su regreso de Chicago, donde impartía clases en la Universidad, René acabaría viendo la segunda exposición ya instalada en el castillo.
Entretanto, en aquella primera exposición, los congresistas seguían apareciendo, incluido el nieto del poeta al que me presentaron.
Aquella noche acabé cenando con Vicente Huidobro, Saúl Yurkiévich, Octavio Paz… Y me invitaron a acudir al congreso con los 36 niños, especialmente para ver dos exposiciones centrales: la de pintura, de Ramón Gaya y –cómo no-, la de Vicente Huidobro en la que figuraba, desde el teléfono que el poeta le robó a Hitler, hasta las cartas originales de la extensa y tormentosa correspondencia mantenida entre Huidobro y Neruda.
Durante años también mantuve, tanto yo como alguno de los niños, correspondencia nada tortuosa con Huidobro (nieto) hasta que nos fuimos perdiendo la pista.

A las orillas del río
a un señor me encontré
Altazor lleva por nombre, 
y de apellido, no sé.
Su pelo blanco y su barba
caían por sus mejillas
como nieve y como lava.
Sus manos de piedra fina
que al tocarlas te abrazaban.
Su voz parecía el viento
cuando silba de mañana.
Sus ojos parecen soles
y al mirarlos se te apagan.
Su cuerpo, columnas y barro.
Su corazón, una espada.
(Raquel Furriol)

A finales del curso siguiente (paradójicamente, mientras se me preparaba un despido improcedente de aquella escuela), se publicó el libro sobre este proyecto. El título lo decidieron los niños: “Abrapalabra o…" (en alusión a “Altazor o el viaje en paracaídas”). La Fundación Huidobro que, allá en Chile, comenzaba a gestionar Vicente, también recibió su ejemplar. Pero ocurrió que la editorial quebró meses después de publicar nuestra experiencia. El libro quedó -hasta hoy-, descatalogado. La introducción la encabezaba esta cita de Jorge Luis Borges:

"Es difícil enseñar algo. De niño quería ser maestro y mi padre me dijo que la enseñanza es inútil, que cada cuál debe salvarse por sí mismo. Luego he ejercido como profesor y creo que sí, que es imposible enseñar algo, pero que se puede enseñar ese amor por ese algo. Ésa es la única tarea válida del profesor."


En el río se ve una flor,
un hombre la coge,
la llama rosa,
es roja.
Altazor: la mente de un invernadero.
(Crescencio Leñero)

Unos 20 años más tarde, Vicente H., rastreando por las redes sociales, me encontró de nuevo. Volvimos a entrar en contacto por correo y personalmente. Aquí anduvimos por Valencia buscando nueva documentación sobre aquel Congreso del 36 y la implicación en él de su abuelo. Visitamos al sabio Carlos Pérez. Y Vicente me contó y documentó sobre interesantes proyectos de la Fundación para crear un Espacio Huidobro en la costa chilena, allí en el entorno de la tumba del poeta -enterrado de pie por su expreso deseo-, y bajo su epitafio:

Aquí yace el poeta Vicente Huidobro
Abrid la tumba
Al fondo de esta tumba
Se ve el mar

Huidobro por Picasso
Huidobro por Juan Gris




















Aquí yace un amor:
Altazor.
Guitarra de fuego, entraña de cuerdas,
como la música acompañada
por aquella vela
¿te acuerdas?
(Maribel Moreno)

Aquí yace Altazor
Otoño de vida
Invierno de sol.
(Luis Sáez)



Concluyendo: Transcurridas tres décadas de aquella experiencia a la que ni siquiera denominé "proyecto" (si se llama así o de otra manera me importa bien poco), encuentro en el libro, además de múltiples torpezas mías, otros detalles llamativos. 
Aquel "Abrapalabra o...", que preparé para su publicación a golpe de teclado de máquina de escribir portátil y cuyas imágenes todavía se prepararon a base de fotolitos, incluye un breve apartado de conclusión final. En él (hablamos del curso 1986-87), ya me quejaba de la tendencia a mecanizarlo y estandarizarlo todo de forma homogénea y sistemática, y reivindicaba la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, ahora tan de moda y reclamada como una gran novedad.
Y me pregunto cuánto tiempo más seguiremos teorizando, diseñando "nuevas metodologías innovadoras" llenas de siglas y anglicismos que parecen redescubrir las Américas... en lugar de ponernos a hacer desde las tripas y los conocimientos, desde el entusiasmo y el contagio y, sobre todo, desde la confianza en las mil capacidades potenciales de los niños y sus disposiciones naturales ante el aprendizaje.


Basta señora arpa de las bellas imágenes
De los furtivos comos iluminados
Otra cosa otra cosa buscamos
Sabemos posar un beso como una mirada
Plantar miradas como árboles
Enjaular árboles como pájaros
Regar pájaros como heliotropos
Tocar un heliotropo como una música
Vaciar una música como un saco.

Vicente Huidobro